lunes, 18 de abril de 2011

¡¡ Ahora sí !!

Ahora sí. No he tenido mucho tiempo en las últimas dos semanas y algo para actualizar el sitio. Estaba viviendo la vida que dejé aparcada desde octubre y casi olvidada desde principios de este 2011.

Entraba alguna vez y me limitaba a cambiar la fecha a escritos que llevaban conmigo meses o años. Sobretodo, para que si algunos ojos se asomaban, no se cansaran de ver en primer plano las mismas letras, ni las mismas imágenes.

Parto diciendo que no quiero convertir este blog en un diario donde contar batallitas sin sentido para quienes no me conocen, ni saben de mi vida. Más bien, quisiera seguir en la misma linea que hasta ahora... Encontrando aquí mi refugio, mi sitio donde descargar palabras que a veces componen algo hasta con sentido.

Pero hoy, haré una excepción. Quizá una de esas que siguen confirmando las reglas.

Siempre fui buena estudiante, pero a la vez demasiado rebelde, por eso dejé de formarme a los 17 o 18 años, llevando ya dos años compaginando libros y trabajo, abandoné una de esas tareas y me sumergí de cabeza en el mundo laboral y como consecuencia en la vida adulta.

Con la madurez de los años, descubres que siempre puedes seguir siendo una buena comercial, pero que eso es fácil. Y no, nunca he sido de las que se conforman con lo fácil, si puede haber algo mejor después. Así, al mes y medio de estar viviendo en mi nueva comunidad, me apunté a un curso a través de la Universidad Autónoma de Madrid, con el objetivo de sacarme el acceso a la universidad para mayores de 25 y poder estudiar después Magisterio en esa misma Universidad. Empecé en Octubre, y me lo tomé muy ligeramente hasta diciembre, a partir de ahí, la búsqueda de ese aprobado ha sido la razón de mis días.

Ahora ya respiro tranquila. El pasado jueves obtuve mis notas, obtuve mi deseado aprobado con un 6.80, y a la espera quedo del resultado de las reclamaciones... Por si pudiera subir unas décimas.

Descubrir las sensaciones que uno siente obteniendo un buen resultado tras un gran esfuerzo, no tiene precio. Y la descripción de dichas sensaciones, casi que las dejo para otra entrada. Pero, no hay palabras. Aún, 4 días después de ese descubrimiento, mi santo me sigue despertando con el abrazo de costumbre,  más la novedad de ese susurro que además de darme los buenos días, me recuerda que lo he conseguido. De hecho, la nota es mérito de los dos, pues él ha invertido mucho de su tiempo en ayudarme, en apoyarme, en conseguir que tuviera confianza y seguridad... Pero los agradecimientos, para la próxima entrada también.

Ahora ya, sí que me siento libre. Libre de hacer lo que me plazca sin la voz de mi mini-yo, recordándome que no puedo entretenerme en tal o cual cosa, y andar restándole horas al estudio.
 Llevaba más de 3 meses sin leerme un solo libro elegido por mí, y tal era el ansia que en estas dos semanas, hoy he empezado mi cuarto libro...
Tras 9 meses en un sitio nuevo, apenas conozco nada, así que ya tengo planificadas las salidas a los museos, a las exposiciones de arte, o a recorrer esas calles que con tanta historia detrás, ofrece esta gran ciudad.

O el placer infinito de tumbarme en la terraza durante estas mañanas tan soleadas que aparecen en el cielo. Con la única intención de hacer nada. Porque nada es más urgente ahora que vivir intensamente.

3 comentarios:

  1. Ojalá pudiera yo vivir las mañanas soleadas en una terraza, con agua fresca y sin un reloj que mirar porque las horas valen oro en la oficina...
    Enfin, envidia -sana- la que te tengo ahora mismo, aunque a mi me pasó lo mismito con el grado superior xD

    Felices vacaciones -aunque ya las tengas- de semana santa.

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  2. Bueno bueno... Que no tenía más de 15 días de vacaciones seguidos desde los 16!!! jajajajajajajja Igualmente, entiendo lo que dices... A mi entorno le pasa lo mismo! Pero yo disfruto por todos, y me como los bocaos de vida de los demás, además de los míos...

    Gracias por este comentario extra. Se te enfrió la taza de café de esta mañana...

    Un abrazo!!!!!

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